Regálame tu risa, tus caricias, tus besos,
regálame tus mañanas y tus días,
bríndame tus noches, para que mi alma
no se sienta sola, ni halle nunca frio...
Eres la luz de mi existir, el fin de mi andar,
el destello que acaricia a mi alma;
amo tus ojos claros, bellos como el sol,
te amo tanto, tanto... ¡Te extraño!
Pues tú eres, ese alguien que me cautiva,
que me hace vibrar, que me hace soñar...
En esta fría noche, he de regalarte
aquellos versos que sangran de mi alma.
En esta noche triste, te regalo mis coplas,
coplas de amor, versos de ternura...
He de regalarte las flores más hermosas,
y así tomarte de la mano, para no soltarte.
Para no dejarte nunca, para no dejarte ir,
para no olvidar tu bella sonrisa,
que me hace soñar, que me hace muy feliz,
que me hace despertar con tu cálida luz.
Autor del escrito:

