La soledad nos acoge en éste día tan gris, me siento tan triste, tan solo… Pues el pesar se acrecienta más y más… A cada minuto de este cruento destino, mi alma es afligida en gran manera… Usted tenía razón mi bella dama de la oscuridad… Existimos seres diferentes y marcados, que no estamos hechos para este mundo, pues fuimos maldecidos con vidas efímeras y fuimos dotados de sentimientos de toda índole, en este día me sumo a su dolor, pues mi corazón esta marchito…
Como hojas de papiros, viejos y derruidos, mi alma se encuentra tan lastimada, tan afligida… Por el dolor que la soledad, trae hoy a mis manos… ¿Mi pecado? El dejarme arrastrar por los afanes y sinsabores de éste mundo, lleno de vacuidad, cierro los ojos y miro otra existencia… Un lugar paralelo en el tiempo, es oscuro en gran manera, pero… De extrema belleza y esplendor, en aquel lugar hay una gran montaña, tan inmensa y majestuosa… Que sus cumbres tocan el cielo y danzan con las nubes…
Y en un costado de aquél majestuoso lugar, nace un gran un río, parecido al caudaloso rio de la Estigia mitológica, sus aguas son ajenjo, oscuras y amargas… En aquella rivera crecen unas bellas rosas, de aspecto peculiar y su apariencia como pequeñas llamas de fuego, incandescentes como hogueras, como finísimas velas a punto de extinguirse… En tan hermoso lugar se marcan las fronteras de nuestros reinos, el vuestro al sur y el mío al norte, es un lugar muy bello y esplendoroso, en él… Veo dos efigies y nuestros nombres en ellas, con una inscripción de oro fundido, la cual dice…
“El pecado que cometimos, nos ha condenado en este día y desde hoy en adelante, ésta será nuestra morada eterna, del tercer cielo fuimos echados, más en éste lugar hemos de fundar nuestro nuevo reino y destino”.
Pero… Vuelvo mi vista nuevamente hacia atrás y miro éste otro mundo, tan efímero y plástico, en donde ya no existe el honor ni la bondad, pues los hombres se entregaron a los engaños y a las mentiras, almas muertas en vida, vacuos mercenarios de vidas, carentes de amor, faltos de entendimiento y de verdad… Me encuentro solo en este día… Aquí postrado ante vuestras líneas, contemplando su alma, que, al igual que la mía, es diferente e inefable para éste mundo, pero… Para el nuestro, es la verdad, eterna y absoluta…


